Las aventuras de Martino y Josefina comienzan justa y exactamente cuando terminan los hechos que conté en el Diario para Martino y Josefina, que sería nada más y nada menos que su nacimiento.
Y es que un nacimiento, y más si es doble!, es un acontecimiento lo suficientemente asombroso y fantástico como para dar inicio a una aventura, tan asombrosa y fantástica (o más), a la que llamamos vida.
Esta aventura comenzó, como debe ser, de manera abrupta e inesperada. Y debe ser así porque las aventuras no se planifican mucho: se viven. Si no, serían alguna otra cosa, no tan emocionante ni memorable.
Como les contaba, hijitos, cuando ustedes nacieron con la ayuda del Doctor Jaime, mamá y yo apenas si pudimos darle un beso, ya que otros doctores se los llevaron rápido. Lo que pasaba es que, al ser dos bebés tan inquietos y adelantarse tanto, tenían que completar el entrenamiento especial para bebés, y esta tarea no podía demorarse!
Mamá y yo nos quedamos muy ansiosos, porque no habíamos hecho tiempo de abrazarlos y llenarlos de besos y mimos todavía, pero sabíamos que era muy importante que empezaran con sus lecciones de bebés, así que le hicimos un trinquete a los labios para que los besos no se escaparan y le pusimos una mantita a los brazos para que los abrazos no se enfríen, y los guardamos todos en un cofre mágico para que estuvieran listos en el momento indicado.
Ustedes dos, en ese momento, ya eran miembros destacados de la Academia Mágica de Bebés del Mago Sin Gracia, y en los próximos capítulos voy contarles cómo completaron sus entrenamientos especiales.
Hijos, acá comienzan sus aventuras, los primeros capítulos de muchas, muchas historias fantásticas y hermosas a las que, como les conté antes, llamamos vida.
Estas primeras, se las voy a relatar yo, pero con el correr del tiempo, ustedes dos serán no sólo los protagonistas: también serán los autores y narradores de sus propias aventuras y nadie podrá (ni puede ahora!) cambiarles ni una sola coma a sus vidas, porque es de ustedes. Así que hijos míos, amores de mi vida, a vivir!, es la aventura más extraordinaria que se escribió jamás y que comienza todos los días.